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Preguntas más frecuentes - ¿Cuántos sois? |
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Actualmente somos unos treinta
monjes de todas las edades; el mayor tiene más de ochenta años
y el más joven los 21. No siempre se les ve a todos los monjes
juntos puesto que siempre hay los que están ocupados en tareas
imprescindibles, o enfermos o de viaje. |
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De nuestro trabajo (talleres
de diverso tipo útiles para la vida del monasterio, granja avícola,
atención al turismo, de las ventas de “recuerdos” y
de nuestras ediciones de libros y de discos. Es cierto que si bien todos
los monjes trabajan, no todos los trabajos son retributivos económicamente.
Por eso contamos con otras entradas de tipo empresarial, como las del
hotel que está al lado del monasterio, etc
A causa de nuestro compromiso religioso de pobreza, nuestros gastos personales
son reducidos. Por eso se pueden atender con esmero el enriquecimiento
de la biblioteca y los objetos del culto, etc, además de atender
al mantenimiento y conservación de la casa.
En Leyre, además, tenemos que agradecer la continua asistencia
del Gobierno de Navarra para los grandes gastos de conservación
de los edificios, puesto que, aunque usufructuados por la Comunidad benedictina,
son propiedad del Gobierno. |
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| ¿Por qué cantáis en latín? |
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| El latín es la lengua
en que fueron escritas las antiquísimas melodías gregorianas
que son el canto oficial de la Iglesia como lo ha recordado el Concilio
Vaticano II. El Canto Gregoriano, tesoro único de la Iglesia latina,
fue compuesto hace 1000 años para hacer resaltar textos -casi todos
bíblicos- escritos en latín. La belleza excepcional del
gregoriano nace de la armonía perfecta que hay entre sus melodías
y las palabras que constituyen el canto. Los novicios que no saben latín
tienen que estudiar lo necesario para poder comprenderlo. Sin embargo,
gran parte del oficio y misa se recitan en lengua popular y todos los
libros que se emplean en la liturgia, cuando se canta en latín,
tienen sus correspondientes traducciones, texto con texto. |
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| "¿A qué hora es el concierto?" |
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| No son pocos los que preguntan
“a qué hora son los cantos gregorianos”. Las iglesias
de los monasterios no son salas de conciertos ni un conservatorio de música.
Son casa de oración en la que los monjes se reúnen siete
veces al día, para cantar las alabanzas y orar al Señor.
El canto gregoriano es la forma de esta oración, un lenguaje actual
heredado de la tradición de la Iglesia. Todos pueden asistir, incluso
los que tienen una opción religiosa diferente. No hay que hacer
reservas, pero sí llegar con tiempo, sabiendo que la Iglesia suele
estar llena los días de gran fiesta, especialmente en semana santa.
Sobre el canto Gregoriano se encontrará información en la
web de Solesmes
(hay traducción en español) y también en la de Santo
Domingo de Silos. Nuestro monasterio tiene editados dos discos propios
de canto gregoriano. |
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| ¿Por qué te has hecho monje? |
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Porque Dios me ha invitado a
darle toda mi vida y porque yo he aceptado esta invitación.
Para la mayor gloria de Dios que es tan grande y tan digno de amor que
merece que se le consagre toda una existencia.
La educación religiosa cristiana que recibí en mi familia
y en el colegio me han convencido de la importancia extrema de la oración
para la vida y la salud del mundo.
Porque Jesús ha puesto su mano sobre mí. Es el misterio
de la llamada recibida y escuchada, a la cual he contestado con toda libertad. |
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| No, tal como vulgarmente se entiende
“vacaciones”. Nuestra vocación es la de estar sin cesar
delante de Dios. Por eso casi nunca nos ausentamos, sino es por pocos
días. Nuestro modo de vida es, en varios aspectos, más equilibrado
que la vida de mucha gente de hoy en día y no se necesita tanto,
descargar el estrés. Tenemos momentos de descanso y recreo cada
día, durante los cuales nos reunimos en comunidad para compartir
el gozo del encuentro fraterno, y una vez por semana, salimos del monasterio
para pasear por los caminos y montes que circundan el monasterio. Sin
embargo, se nos permite pasar 8 días con la familia cada año,
además de poder visitar a los parientes más cercanos en
momentos de grave enfermedad, etc... |
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| ¿Por qué no pueden entrar mujeres? |
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Esto es una consecuencia de la
consagración total de la persona a Dios. Nos ayuda a conservar
la libertad del corazón, del mismo modo que la clausura monástica
y el hábito que llevamos contribuyen a concienciarnos a nosotros
mismos y mostrar a los demás nuestra identidad de “consagrados”.
Incluso con los varones huéspedes que nos visitan también
se aplican normas de separación, puesto que solo pueden entrar
o pasar por algunas zonas del monasterio.
Muy al contrario de la misoginia, los monjes poseen una verdadera estima
y respeto por la mujer, su dignidad y su vocación propia. La devoción
profunda que tenemos hacia María es sin duda señal y prueba
de esta actitud.
Por otra parte se recuerda que también las mujeres pueden asistir
y compartir la principal actividad que desarrollan los monjes en su vida,
el culto y la oración litúrgica que se desarrolla en la
iglesia monástica, abierta siempre en las principales horas del
día (Vigilias, Laudes, Misa, Vísperas y Completas). Las
mujeres pueden albergarse libremente en el Hotel
situado al mismo costado de la iglesia abacial. |
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| Tenemos los mismos derechos y
deberes que todos nuestros conciudadanos. Nuestra vocación particular
no nos convierte en extraños o indiferentes a la vida de nuestro
país. Es todo lo contrario. |
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| ¿Puede algún día irse un monje? |
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Hemos ingresado en el monasterio
con toda libertad, y con toda libertad nos quedamos. Hay que saber que
la grandeza de la vida del hombre está fundada en buena parte sobre
la fidelidad a la palabra dada solemnemente. A fortiori, cuando ésta
se da a Dios.
Esto no excluye, de ninguna manera, que existan períodos en que
la perseverancia sea difícil. Pero Dios es fiel y su gracia nunca
nos falta. En esto de la perseverancia, nos asemejamos, en cierto modo,
a los casados que se dan mutuamente y definitivamente, palabra de fidelidad.
Sin embargo sucede, aunque sea rara vez, que un monje se vaya. Es motivo
de tristeza para la comunidad que continua rezando por el ausente. Vivimos
estas defecciones como una amputación de un miembro vivo. |
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| Ciertamente no sería buena
señal el que un monje entrara en un monasterio pensando en hacer
carrera... Cuando hay que votar para elegir un nuevo abad, no se “presentan”
los hermanos, sino que la comunidad espontáneamente concentra sus
votos sobres aquellos dos o tres monjes que parecen tener las cualidades
(ciertamente exigentes) para gobernar la casa de Dios. En nuestra Congregación
benedictina de Solesmes, los abades son elegidos de por vida, necesitando
para ello los 2/3 de los votos del capítulo. La Santa Sede confirma
el nuevo abad. |
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